¿Cómo optimizar la socialización de los/as niños/as en euskera?

garaigoikoa 1456132721854 Garaigoikoa | 2013-07-11 08:26

Hay que tener en cuenta que un niño que estudia en el modelo de inmersión en euskera sólo pasa el 14% de sus horas despiertas al año en euskera. El otro 86% puede que sí o puede que no. Por ello, es absolutamente necesario trabajar con las familias y la comunidad cercana para intentar que el 86% restante también se desarrolle en euskera.

 

Hasta ahora se ha hablado mucho de transmisión. Es un concepto que se utiliza mucho en Euskal Herria, todavía, pero la sociolinguista Paula Kasares propone otro concepto que se llama socialización. La transmisión es un concepto estático, de arriba a abajo, unidireccional, de adultos/as a niños/as. Pero nuestra compleja situación no se puede explicar satisfactoriamente con ese concepto. Por ello, yo prefiero hablar de socialización, que es un concepto dinámico, multidireccional (de arriba a abajo, pero también de abajo a arriba, los niños son los que muchas veces llevan a casa novedades lingüísticas, y entre iguales), más amplio que la transmisión (también participan de este concepto la propia escuela, la comunidad, las decisiones culturales de familia y demás).

 

 

Por lo tanto, en la socialización participan tres elementos fundamentales: escuela, comunidad y familia, que por supuesto están absolutamente interrelacionados. Nuestro objetivo (desde el punto de vista de recuperadores/as de una lengua minorizada) debe ser optimizar al máximo la exposición al idioma en estos tres campos.

 

Empezando por la escuela, es imprescindible la inmersión lingüística. Pero no una inmersión cualquiera, sino una inmersión con un objetivo comunicativo. Tenemos que romper los moldes de la educación en España que se caracteriza por la pasividad del alumnado. Los y las alumnas deben comunicarse lo máximo posible dentro de las aulas, si queremos que consigan en la escuela un repertorio lingüístico acorde con nuestras exigencias. Y, además, la escuela debe trabajar la identidad.

 

Seguimos con la familia. La familia es clave, es decisiva para la recuperación de las lenguas. Se debe intentar conseguir que la familia sea un reducto de inmersión lingüística. Para ello, es fundamental es papel del padre y de la madre. Deben ser consecuentes: es decir, deben intentar utilizar el euskera en todas las situaciones en las que puedan. Y es fundamental el idioma de la pareja. Y ese idioma es el mismo que se debe utilizar con los críos. Es absolutamente fundamental ser leales, no cambiar de idioma jamás, aunque el niño venga hablando en castellano. Hay que mantener la coherencia.

 

Otro aspecto fundamental dentro de la familia es el consumo cultural. Hay que intentar que el consumo familiar sea en euskara. Es difícil, lo sé, porque no hay suficiente oferta, pero hay que buscar la que hay y consumirla. Dentro del consumo familiar también es muy importante el que se da fuera de casa: teatros, cuentacuentos, circo, … Mención especial merece la televisión: aunque haya poco, hay que hacer una apuesta firme por lo poco que hay (de paso, denunciar que en Nafarroa no se pueda ver ETB3).

 

Pero hay más: la hermana o el hermano mayor tienen un cometido fundamental. Ya hemos dicho que la socialización no es unidireccional, y en la socialización tiene una importancia vital la relación entre iguales. Es difícil acometer este punto, pero ¿por qué no encargar a la hermana mayor (además de cuidar en determinadas ocasiones del pequeño) que cuide lingüísticamente de él?. Y suele dar buenos frutos (siempre les gusta a los chavales que se les encomiende una tarea familiar).

 

Y todavía más: si se contrata a un cuidador, se debe tener en cuenta la cuestión lingüística. A los abuelos/as también  se les debe decir cuál es la decisión familiar tomada en torno al idioma, y se les debe pedir que colaboren (o que no entorpezcan, por lo menos). Y cuando ya sean más mayores: actividades extraescolares, grupos de tiempo libre, etcétera, etcétera.

 

 

Como colofón a todo esto, hay que tener en cuenta que el tema lingüístico es un tema a debatir en familia. Cuando una pareja decide tener un hijo, toma muchas decisiones. Y también tiene que decidir explicitamente sobre el tema lingüístico.

 

Y, por último, la comunidad cercana. En la comunidad cercana, están el parque, los/as amigos/as, el barrio, ... Éste es el campo más difícil de articular, pero se debe intentar también que se desarrolle en euskera. Por ejemplo, en los últimos tiempos se han desarrollado dos iniciativas en EH (en Gasteiz y Pasaia), impulsada por los padres y madres para que los chavales jueguen una vez a la semana en euskera en el parque. Es una iniciativa, aunque todavía queda bastante por andar (y seguro que hay muchas más).


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