Ibontxo Power!!! XXL-tik Eddie Aikaura!!

zurrunbi 1456154105701 Zurrunbilo Ur Kirol Elkartea | 2007-06-18 10:48

Isaac-ek link bat laga digu erantzunetan oso notizia politarekin euskal surfarentzat. Berriz ere Ibon-ek izugarrizko lorpena egin du Quicksilver Eddie Aikau-rako listatan sartzean. Txapelketa hau, historiako eta munduko Bigwave txapelketa garrantzitsuena da. Entrebista erderaz dago baina hemen lagatzen det, pena merezi dut eta. ZORIONAK IBON!!!    (FOTO: DAVID APREA)

Jugar en la NBA, pilotar un Fórmula Uno, ganar el Tour de Francia o vestirse la chaqueta verde en Augusta supone la felicidad plena como deportista. Es la recompensa a la dedicación absoluta. Trasladado al surf, a su esencia más pura, no hay como participar en el campeonato de olas grandes invitacional en memoria de Eddie Aikau en Hawaii.

Por vez primera en su historia un europeo, de Zarautz para más señas, será uno de los veinticuatro surfistas presentes en la cita por excelencia del surf mundial. Ibon Amatriain, el mismo que fue nominado a los premios XXL Billabong por una ola de quince metros surfeada con ayuda de moto acuática en Playa Gris (Getaria), vuelve a ser protagonista. Si aquello era comparable a estar nominado para los Óscar, lo de ahora no admite valoraciones más allá de lo mucho supone para el surf guipuzcoano. Es el espaldarazo. Y es que da vértigo repasar la lista de candidatos que se quedan fuera año tras año. Algunos de los considerados mejores surfistas de la historia no han tenido nunca la posibilidad de participar en el mismo. Valgan cinco ejemplos de deportistas que no fueron invitados en la última edición: Tom Curren, Mike Parsons, Tylor Knox, Derek Ho y Tom Carroll. El año pasado la lista la formaban dieciocho hawaianos, tres californianos y tres australianos. Es un coto cerrado.

«Tengo una buena noticia. Ibon Amatriain estará en el Eddie Aikau 2007/08». El mismísimo Jeff Hackam, uno de los fundadores de Quiksilver y patrocinador principal de la prueba, fue el encargado de anunciarle la noticia a Ignacio Abaitua, de Pukas. Un escalofrío recorrió el cuerpo de éste y de toda la familia Pukas. Ni que decir de la respuesta del afortunado. «Es como tener un billete para viajar en el Enterprises», decía para sí Ibon Amatriain (Quiksilver y Pukas). Su universo estará fijado en la bahía de Waimea (Hawaii).

No hay una fecha fija

Entre las muchas características que definen a la prueba está el no saberse el día exacto para la celebración de la misma. Hasta que las olas no superen los 25 pies (7,5 metros de alto) no habrá campeonato. El periodo de espera irá desde el 1 de diciembre al 28 de febrero, en teoría los meses en los que la isla de Hawaii recibe las mayores y consistentes marejadas. Si no se dan las condiciones óptimas no habrá competición. Para muestra, un botón: desde 1985 sólo se han celebrado siete ediciones, la última en 2004.

La competición durará una jornada. Comenzará a las 8 de la mañana y concluirá a las 17.00 horas. Ni un minuto más. Cada surfista entrará dos veces al agua puntuándose sus cuatro mejores olas del día. El simple hecho de surfear, de bajar una de las gigantes masas de agua, será considerado un éxito. Si además se consigue sumar alguna maniobra, el más valiente se embolsará 55.000 dólares del total de 86.500 que se pusieron en juego en la última edición, aunque la recompensa económica sea lo de menos.

Aikau murió ahogado

La prueba por excelencia del surf de olas grandes va más allá de lo deportivo. Está más cerca del misticismo en una cultura que vive volcada al mar. Su celebración es en homenaje al que fuera el primer socorrista de la bahía de Waimea, Eddie Aikau, que murió ahogado al tratar de rescatar a un grupo de expedicionarios que cubría en barco la ruta Hawaii-Tahití. Su cuerpo desapareció.

El evento comienza con una ceremonia donde los surferos invitados se dirigen al mar, y gritando el nombre del hawaiano forman un circulo y arrojan sus collares de flores al centro. Rezan por su integridad física. Hacen bien porque surfear en Waimea, en condiciones casi extremas, tiene peligro real.

ENTREBISTA

- ¿Se lo acaba de creer?

-Es un sueño. De las cosas que ni piensas que puedan llegar a pasar. Hace ocho años Jaime Fernández y yo estuvimos preseleccionados. Entonces no estaba preparado porque desconocía a qué me enfrentaba. Ahora sé lo que significa Waimea.

-Es la catedral del surf. Un recinto exclusivo para hawaianos y usted estará allí.

-Aunque no la haya surfeado nunca, tuve oportunidad de verla en plenitud en un viaje que hice con Aritz Aranburu a Hawaii hace tres o cuatro años.

- Defínala.

- Es una ola muy franca, con un canal muy profundo, que le permite aguantar mucho tamaño. Hasta siete metros no suele haber muchos problemas, pero a partir de ahí la cosa se pone muy seria. El pico chupa mucha agua y es difícil de surfearla.

-Y peligrosa?

-Evidentemente. Necesitas colocarte en el punto exacto porque con el impulso de los brazos es casi imposible coger la velocidad suficiente para ir a por ella. Los surfistas bajan en el aire. La probabilidad de caerte es muy alta.

- ¿Tiene miedo?

- Ahora no, pero habrá que ver. Yo voy a ir decidido, a por todas, sabiendo que una caída o un mal golpe puede tener consecuencias fatales.


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