Arnaldo Otegi recibió este sábado la visita de Xabier Arzallus en la cárcel de Martutene

auzoarteko 1456131174395 AUZOARTEKO | 2009-12-11 01:55


Consciente de que la conversación estaba siendo grabada, Arzalluz dijo que había hablado "desde la reserva", sin poder expresarse "abiertamente", aunque aprovechó la circunstancia para enviar varios mensajes al ministro español de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba.

Arnaldo Otegi Askatu!!

Xabier Arzalluz visitó este sábado a Arnaldo Otegi en la cárcel de Martutene

Xabier Arzalluz visitó esta mañana de sábado al dirigente de Batasuna, Arnaldo Otegi, encarcelado en la prisión de Martutene desde el pasado 8 de junio para cumplir una condena de 15 meses. El encuentro se prolongó durante una hora, y según relató Arzalluz a izaronews encontró a Otegi "con mucha energía y preparado para lo peor".

Aunque Arzalluz había solicitado una sala para mantener el encuentro, un vis a vis, no pudo ser y la charla tuvo que realizarse en un locutorio a través de un telefonillo.

Consciente de que la conversación estaba siendo grabada, Arzalluz dijo que había hablado "desde la reserva", sin poder expresarse "abiertamente", aunque aprovechó la circunstancia para enviar varios mensajes al ministro español de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba.

Arzalluz y Otegi charlaron en euskera, durante una hora, entre las diez y las o­nce, "de política y de futuro". Previamente al encuentro un funcionario de Martutene preguntó a Xabier Arzalluz cuánto tiempo tenía previsto prolongar la visita, sin que éste le pusiese límite de tiempo. Después de Arzalluz, familiares de Otegi entraron al locutorio para visitarle.

Xabier Arzalluz relató que había encontrado a Otegi "simpático, con mucha energía y preparado para lo peor", sin saber si les será posible presentarse a las elecciones de marzo.

De regalo le dejó el libro "Del fuero a la independencia", una recopilación de documentos históricos publicada por su hijo, Asier Arzalluz.

Sobre su vida en la cárcel, Otegi contó que, aunque no le permiten meter comida, le dan muy bien de comer y que la cocina de la prisión la llevan unas monjas.


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