La resolución contra el 18/98, un aviso a navegantes.

xa2er 1456153620225 Baretutako otso bat | 2008-02-20 18:31

La resolución contra el 18/98, un aviso a navegantes contra quienes queremos que Euskal Herria pueda tener su propio Estado

Mikel Ezkerro (Buenos Aires),
Pablo Asiain (Iruñea)
Peio Mari Olaeta (Gasteiz)
Miembros de la fundación Euskaria

El pasado 15 de febrero en el Parlamento de Gasteiz, la minoría españolista PP-PSOE ganó una votación sobre la denuncia a la sentencia del sumario 18/98, sumario paradigmático de la involución del sistema político hispano. Los demás grupos parlamentarios no fueron capaces de votar conjuntamente una moción que denunciara esa sentencia inquisitorial.

Como miembros de Euskaria no tenemos como labor juzgar los contenidos de las mociones presentadas, ni buscar “culpables”, sino llamar la atención sobre un hecho que refleja algo que está ocurriendo desde hace demasiado tiempo y que desgraciadamente indica que los cambios políticos que pudieran darse en el periodo 2008-10 puedan quedar en agua de borrajas por la incapacidad de las fuerzas nacionales vascas de acordar una estrategia de actuación que supere la competencia interpartidista.
El cambio del marco jurídico-político que pudo comenzar en 1998 está desde entonces aplazado porque la estrategia nacional española ha sido no solo más fuerte sino también más hábil.

Uno de los últimos episodios claves ha sido la negociación ETA-Gobierno español de 2006. En este proceso la habilidad maquiavélica del PSOE se ha superado a si misma. Ha conseguido volver a frustrar la ilusión de todo un pueblo saliendo airoso electoralmente y además sembrando las simientes que bloqueen la posibilidad de articular la mayoría soberanista.
Lo acontecido en el Parlamento de Gasteiz con el 18/98 es un ejemplo del éxito de este proceder.

El PSOE en la negociación con ETA, una vez de tomar el pulso y medir la capacidad de resistencia del bloque principal de la Izquierda Abertzale y de la sociedad en general, ha optado por retomar la ofensiva neototalitaria liderada anteriormente por Aznar para conseguir mediante la marginalización y criminalización del independentismo dos objetivos de calado estratégico: 1-conseguir que la expresión política principal de la izquierda Abertzale vaya convirtiéndose en una opción marginal en cuanto actitudes y nivel de representación y 2- dar un paso más para que en todo gobiernen las fuerzas españolas y francesas finiquitando el proyecto abertzale en su globalidad.

El lugar donde se puede soltar el nudo que nos ahoga desde hace tantas generaciones no se encuentra en ningún tipo de negociación con las organizaciones gobernantes en Madrid o París sino en los espacios donde conviven las fuerzas sociopolíticas que tiene a Euskal herria por nación.

En nuestra opinión ETA tiene que retomar con todas sus consecuencias la Declaración de Anoeta, esto es, debe renunciar a una negociación con contenidos políticos con el gobierno español. No porque la relación de fuerzas así lo exija, sino sobre todo porque el cambio del marco jurídico-político para Euskal Herria no es competencia de un grupo armado sino de la ciudadanía.

La renuncia de ETA a una negociación de carácter político puede permitir la apertura de vías de comunicación entre los sectores de oposición nacional vasca y facilitar que el independentismo tenga un desarrollo civil propio basado en la participación activa de la masa social independentista, la cual no es aun mayoritaria pero si es la más activa en el panorama sociocultural y político de Euskal Herria.

No se puede obviar tampoco que parte del movimiento abertzale, sobre todo aquellos que de tanto intentar seducir han pasado la línea que les puede definir como individuos con lealtad nacional vasca, ha caído en la tentación de valerse de las consecuencias de la situación política producida por el drama humano y social que padecemos. O aún más allá, existen sectores políticos que ven con buenos ojos el proceso de marginalización de una Izquierda Abertzale que si hiciera un trabajo institucional y social eficaz pudiera frustrar su intereses económicos de grupo y personales.

Ayudaría también a la formación de espacios de comunicación una decida apuesta por el derecho a decidir Derecho no relacionado exclusivamente al contencioso que tenemos con los Estados español y francés, también extendido a aquellos ámbitos en los que tenemos capacidad legislativa y que sin embargo a los que no se responde precisamente con actitudes que fomenten la participación directa de la ciudadanía e las decisiones.

Euskal Herria es un pequeño pueblo de Europa, actualmente sin Estado que ha padecido un continuo ataque a su identidad y a sus instituciones, no puede permitirse supeditar la política nacional a los intereses partidistas, corporativistas y cortoplacistas. Menos en este momento histórico donde se juega nada más y nada menos su existencia como colectivo humano diferenciado e igual a los demás pueblos del mundo.

La votación sobre el 18/98 es un aviso a navegantes. O acordamos un recorrido propio civil y democrático que nos lleve a un marco jurídico-político soberano; o nos encontramos presos de un sistema autonómico en Hegoalde liderado por el PSOE-PP-UPN.
Es momento de confrontación democrática, incruenta, justa y constructiva. No es momento de ensayar acuerdos transversales con quienes son partidarios de utilizar cualquier método lícito, ilícito, legal y/o violento.





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